La simulación para salvar vidas.
Imaginémonos lo siguiente:
Subimos a un avión y el piloto da su anuncio de bienvenida: “Damas y caballeros, les habla el comandante, bienvenidos a su vuelo. Hoy es mi primer día, y la verdad es que no he volado este tipo de avión, ni he practicado los procedimientos. En todo caso, disfruten de su vuelo”.
¿Qué haríamos en ese momento? ¿Confiaríamos nuestras vidas en esa tripulación?
Probablemente digamos “¡Me bajo del avión ahorita mismo!” y con toda razón; Algo tan delicado como volar requiere estudio, práctica y preparación intensiva. Por eso, los pilotos se entrenan rigurosamente en simuladores, porque un error puede ser fatal.
¿Y qué pasa con los médicos? ¿Confiaríamos en uno que no fue entrenado adecuadamente? Sentiríamos algo similar al ejemplo anterior, ¿verdad?
La práctica ayuda a perfeccionar, y los simuladores médicos son herramientas claves para que estudiantes de cualquier carrera de salud (y profesionales también) puedan practicar casos, situaciones y procedimientos.
Hoy en día, la formación basada en simulación (SBT por sus siglas en inglés) se ha convertido en un componente integral de la educación médica, transformando la formación de los profesionales de la salud al ofrecer experiencias de aprendizaje realistas e inmersivas que imitan fielmente los escenarios clínicos.
Este enfoque permite a los alumnos desarrollar y perfeccionar habilidades técnicas y no técnicas en un entorno seguro y controlado, mejorando significativamente su preparación para situaciones médicas reales.
Pero, contar con simuladores resulta contraproducente si no se tiene clara una hoja de ruta, un plan de estudios que combine la teoría con prácticas con los simuladores.
Debemos entender que los simuladores son solo herramientas. Como cualquier otra, se desperdician si no se usan correctamente.
Sumado a esto, debemos recordar que parte de la formación basada en simulación depende mucho también de la creatividad que agreguemos; cuán real e inmersiva queremos que sea la simulación para que la experiencia que viva el practicante sea provechosa. Siempre queremos que la transición del simulador al paciente sea lo más leve e imperceptible posible.
Para lograr esto, es clave conocer los simuladores y entrenadores que existen en el mercado: ¿qué habilidades se pueden entrenar? ¿Qué capacidades tienen? ¿Qué posibilidades me ofrecen?
En 1999, con la introducción de la simulación médica en Ecuador, iniciamos un compromiso que sigue más fuerte que nunca: ayudar a las instituciones a incorporar estas herramientas clave para formar a la próxima generación de profesionales de la salud.
¿Quieren llevar la educación de su equipo al siguiente nivel y salvar vidas? Hablemos sobre cómo podemos ayudarlos. Contáctenos para una asesoría personalizada o visítennos para conocer nuestros simuladores y equipos de enseñanza.
